Este libro lo he leído en voz alta, cada noche, al pié de la cama de mi hijo de 6 años, en estos últimos meses. Hemos disfrutado de lo lindo con las aventuras del profesor Pierre Aronax en el barco submarino del capitán Nemo, aunque debo comentar que las enumeraciones y clasificaciones de especies marinas nos resultaron tediosas, así como los detalles sobre longitudes y latitudes que aparecen en varias partes de la novela.
A lo largo de esta nóvela, Julio Verne describe con total detalle el funcionamiento del Nautilus, un barco submarino mucho más avanzado que cualquiera de los existentes en 1870, fecha en que se publicó.